No lo puedo evitar. Me encandilan las candilejas de la capital. Me emociono con ruedas de prensa como si becario volviera a ser. Me da igual que Pedro Solbes nos regalara en el Ministerio de Economía un plantón de 90 minutos de pie. O que el retrato del Marques de Pidal que engalanaba la sala luciera un indiscreto boquete (las cosas de la crisis). Que no se le entienda en muchos casos. Que en la Comisión de Economía del Congreso sus señorías firmen asistencia como si malos estudiantes de la privada fueran. Que Martínez Pujalte siga haciendo los chistes malos que le veía en la 'terreta'. Que el debate nacionalista lo anegue todo mientras las cifras de la crisis siguen impertérritas a los desdenes oficiales. Me encandilan.
Así somos los de comarca, nano.