jueves, 6 de marzo de 2008

Castaña de campaña

Vivimos una de las campañas más anodinas que yo recuerde a nivel local. Sé que hay muchos que no coinciden conmigo, pero veo a los líderes nacionales que pasan, dan cuatro consignas nacionales y se esfuman hasta dentro de cuatro años. Los hay, como Rodrigo Rato, que ni abren la boca. Ya saben ellos porqué.

Los candidatos locales, a su aire. Bernat Soria, en el PSPV, es el único que ha aportado algo de aire fresco. Federico Trillo, del PP, lanza proclamas con desgana. Como quien lee un un libro de oraciones, dando cabezadas, un domingo, a primera hora. Y poco más.

Los debates pasaron, y con ellos el subidón de adrenalina democrática que tanto se echaba de menos. Ahora bien, lo dejaron todo igual. Zapatero hábil en el discurso, y con una serie de talones de Aquiles que claman al cielo (sobre todo en el debate territorial). Rajoy, a su estilo, ora brillante ora mezquino. Quizá convenza a sus acólitos, pero a pocos más. O el voto oculto alcanza la dimensión del Himalaya, o me parece que este registrador de Santa Pola vive su canto del cisne político.

De Esquerra Unida no me pregunten. Siento decirles que se suicidó durante la última legislatura y sólo quedan los restos. Con personas coherentes o válidas (como Miguel Ángel Pavón), que aún no se han dado cuenta que navegan en un barco fantasma que se encargó de hundir el capitán Llamazares. Me hubiera gustado ver más a los 'nuevos' partidos. Tanto Ciutadans como el UPyD de Rosa Díez. Creo que sería muy necesario que se unieran y conformaran una hipotética tercera vía. Una descongestión del actual modelo bipartidista en el que deciden las formaciones de corte nacionalista.

Mientras llega el día de elecciones, con su particular aire de día festivo hasta las ocho de la noche y el consiguiente enloquecer colectivo en las redacciones, me quedo con los espacios gratuitos de campaña. En esas decenas de partidos absurdos que existen y pululan en el censo. Muchos de ellos loables, más todavía deleznables. Pero todos irradian cierto optimismo utópico sobre la vida política.

Se agradece después de tanto marketing del todo a cien y tanto merchandising de baratillo que nos han endilgado los grandes partidos.
A falta de propuestas, buenas son tortas.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Es lo peor poder criticar sin abrazarme a ideologías, aunque me gustaría contar con izquierda unida, pero como dices, se me pierde.
Ansio que de una vez se reconozca que 1 una persona es 1 voto y no que inexplicablemente un partido regional con un cuarto de votos que otro nacional tenga mas escaños. Pero se que eso no va a llegar.

Digo que es lo peor porque no hay de donde rascar. Ya te lo smsesé el otro día y te lo digo como siempre. Todo es publicidad, desde el último político hasta el último medio de comunicación, todo partidismo y todo miserias.

Y no me valen que hay politicos que se sacrifican, que sufren que se entregan. esos son los técnicos que no salen, que tienen que aguantar las estupideces de sus jefes como en cualquier otra empresa. El que quiere ser politico, es porque quiere mandar y salir, no porque quiera trabajar. (Estoy radical)

Digo que es lo peor porque no hay narices por parte de nadie de pegar un grito de "¿Esto que es?" como bien hizo el señor Prat con poco cuidado profesional pero si mucha sangre en las venas. Esto que es de mentir, de inflar y desinflar datos, de insultos, de baboseo y de extremos. En estos politicos marrulleros que tenemos, la vida es blanca o negra, y la vida no es así.

Llegará el momento del susto para los políticos y los medios (que por desgracia se me mezclan tanto que ya no se qué pensar), pero esta campaña (a parte que yo tenga pinta de ingenuo como el que manda y por eso me guste escucharlo a veces) me deja la terrible sensación de que en el fondo (no en las formas) da igual..

(puede que esto no se corresponda con lo que piense en su totalidad, pero a veces solo se escribe).

Un saludo campeón.

Flanagan presente dijo...

Estimado Antonio, creo que a la política no hay ni que demomizarla ni entronizarla. Como en toda actividad humana abundan los pícaros y las malas personas, pero también los hay honrados. O al menos, que como tú y como yo, tratan de pasar el día con dignidad. El sistema no es perfecto, pero tampoco está tan mal. Siempre podemos fundar un partido!